SENTIMIENTOS QUE SON DIFICILES DE EXPLICAR

Hay un eslogan que todos conocemos que dice: “El Mallorca es un sentimiento” y poco a poco esa palabra tiene mucho valor en las dos últimas temporadas, especialmente desde el descenso a Segunda División B, cuando la institución de 102 años ha pasado por su etapa más oscura que dio con sus huesos en las calderas del futbol español.

En mi memoria aun resuenan los gritos de los aficionados “Barralets” mes de junio de 2017 en el partido contra el Getafe cuando una vez que la directiva y aquellos jugadores abandonaron el estadio, los aficionados comenzaron a gritar “¨Mallorca Mallorca” con el estadio. El año pasado fue una prueba de fuego para todos desde los aficionados hasta los medios. Además, el año pasado el Mallorca tuvo que granjearse el ascenso en los campos de Segunda B donde algunos eran polideportivos de pueblos y otros eran ciudades deportivas de otros clubes. Todo ello, hizo que el mallorquinismo de mentalizarse porque el equipo al que tanto se quiere los necesitaban.

Recordemos de dónde venia el club mallorquinista antes de la llegada de la administración Sarver, es cierto que con la llegada de Maheta Molango y los norteamericanos se vivió el peor momento de la Historia del Real Mallorca, algo que muchos aun no le han perdonado al suizo.

Ahora bien, lo que realmente me gustó el sábado fue que, a pesar de la derrota del equipo, Son Moix estuvo animando a sus jugadores… ¿Os imagináis esta misma situación hace algunas temporadas? Quizás hubiera sido imposible ya que gran parte de los aficionados que acudían a Son Moix cuando faltan quince minutos son los primeros en abandonar el estadio por miedo a encontrarse con los atascos de turno o porque hay otro partido en la televisión.

El sábado fueron casi diez mil aficionados que acudieron a Son Moix para apoyar a sus jugadores durante los noventa minutos, me parece correcto, pero hay llamar a todos los mallorquinistas, aquellos que han estado descontentos con la directiva aparquen de una vez por todas las diferencias que les separen y que piensen que por encima de todos hay una institución que se llama Real Mallorca.

Por otra parte, estamos en un momento de la temporada en la cual se comienza a vislumbrar el mercado de invierno y en el cual hay jugadores que aun no han dado el paso, que han tenido muchas oportunidades, pero su paso hasta el momento ha sido con más pena que gloria. Ejemplos claros son los de Carlos Castro y Faurlín, el asturiano ha sido una especie de globo que se ha ido deshinchando a medida que ha pasado la temporada y quizás llega el momento de buscarle una salida, ya sea mediante una cesión a otro equipo o un traspaso con el cual el Mallorca obtendría algo de dinero. En el caso del argentino, fue fichado con grandes expectativas el curso pasado en Segunda B y este año sabiendo su experiencia en Segunda con el Getafe muchos tenían puestas grandes esperanzas, sin embargo, el argentino esta temporada sólo ha jugado en los partidos de Copa del Rey y su presencia ha sido testimonial. En algunos medios, ya se habla de la posibilidad de se está buscando una solución al asunto. Todo ello, iría muy bien para liberar espacio en el limite salarial y reforzar al equipo en algunas posiciones que bajo la opinión de quien suscribe este articulo se tiene que reforzar la delantera y también, buscar un centrocampista creador para poder cubrir la ausencia de Salva Sevilla en caso de una lesión o una sanción dado que cuando el almeriense se ha lesionado, el Mallorca ha acusado la ausencia.

Por último, hay que recordar que el equipo está bien situado en la clasificación, pero para aspirar a otras cosas e ir más allá de la permanencia en mi opinión hace falta reforzar al equipo, pero sin olvidar que hay que pensar sólo en llegar a la primera meta que es la salvación para después pensar en otras miras.

Foto: LFP

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